Marcelo Torres acaba de publicar “Constructor de almas”. Allí bucea en diferentes texturas y combinaciones tímbricas.

Por Diego Fischerman
 
   


[...] resulta sorprendente, a la vez que saludable, que cuatro CDs de gran calidad editados recientemente, con propuestas musicales de gran solidez y un nivel de interpretación y composición altamente infrecuentes, se correspondan casi con exactitud a aquella idea supuestamente pasada de moda: hacer jazz argentino, entendiendo el jazz de una manera lo suficientemente amplia como para incluir diversas músicas improvisadas o con un tratamiento instrumental elaborado. El guitarrista, compositor y cantante Juan Quintero, al frente del notable trío Aca Seca, el baterista Daniel Pipi Piazzolla, con su sexteto Escalandrum (en un disco magnífico, donde todas las composiciones corresponden a Nicolás Herschberg, su pianista), y dos bajistas –ambos tocando instrumentos de seis cuerdas–, Marcelo Torres y Willy González, acaban de publicar trabajos impecables, tan originales como logrados, que, a pesar de sus diferencias coinciden en esa búsqueda de un sonido local para un lenguaje universal.

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La búsqueda de Marcelo Torres, ex integrante del grupo de Lito Vitale y, más recientemente, pieza indispensable del trío Los Socios del Desierto, de Luis Alberto Spinetta, igual que la de Pipi Piazzolla, incorpora el tango y la milonga a la idea de folklore. Y es que a esta altura unos son tan tradicionales como el otro e importa poco si su origen estuvo en los campos o en los burdeles. Al fin y al cabo, el folklore conocido por las generaciones que se formaron a partir de la década de 1960 es urbano y de autor. Yupanqui, Falú, Los Fronterizos o Mercedes Sosa circularon, sobre todo, a través del disco, la radio y la televisión. Más allá de la coincidencia en Escalandrum y en el grupo de Torres del saxofonista Gustavo Musso, los conceptos tímbricos y de orquestación de ambos proyectos son sumamente diferentes.

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Torres opta por densidades más tenues, trabaja en dúo con el bandoneón de Walter Castro (en la bella “Monedas para viajar”) o la percusión de Santiago Vázquez. Con un estilo en que el sentido melódico remite a Steve Swallow, Torres, en Constructor de almas, se afirma además como un compositor de relieve.

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Si la fusión de la década de 1970 tenía mucho de ingenuo, en estos cuatro proyectos hay, en cambio, una absoluta conciencia de hacia dónde (y con qué elementos) se está yendo. El muy buen nivel de las grabaciones y las cuidadas presentaciones de todos los álbumes son, por otra parte, datos a tener en cuenta.

 

 
   
Crítica de la agencia: Noticias Argentinas (N.A)
2003-12-28
"Constructor de almas", la nueva producción de Marcelo Torres--

Buenos Aires, dic. 28 (NA) -- El nuevo trabajo de Marcelo Torres, "Constructor de almas", transita la fusión del tango, la milonga y el folklore con estilo propio y una creatividad envidiable.

El disco, que propone un recorrido por lo que Torres definió como "música instrumental argentina", fue realizado con "mucha dedicación y sin apurar los tiempos, esperando que las cosas se den con naturalidad".

El bajista, que acompañó a Luis Alberto Spinetta en Los socios del desierto, se armó de paciencia oriental para no desesperar y lograr que cada uno de los músicos que convocó se sentaran en el estudio de grabación.

El resultado es un trabajo que cierra conceptualmente desde el arte de tapa, realizado por el ilustrador Ciruelo, hasta la última nota del último tema.

"En todo ese tiempo, revisé mucho los temas, trabajé sobre melodías que parecían terminadas y las volví a arreglar", dijo Torres a la agencia Noticias Argentinas al recordar sus días de grabación.

El bajista forma parte de una generación de músicos que "casi naturalmente" comenzaron a componer tomando elementos del rock, del tango, del folklore y del jazz.

"Ocurre de una manera natural, el folklore es la música que conozco desde chico, el tango y el jazz me llegaron más de grande y desde lo conceptual aparece el rock", explicó Torres.

Torres fue parte de ese proceso de "fusión" musical a partir de su trabajo junto a Lito Vitale Cuarteto, en 1987.

"Estamos arribando a una síntesis. Hemos transitado el rock, el jazz, experimentamos el folklore, el tango y tenemos elementos transculutarles, que los hemos asimilado con seriedad", analizó Torres y agregó: "A eso se suma todo nuestro bagaje más rústico, más virgen".

Temas como "Identidad" o "Vagamundo" están surcados por el folklore y el tango vive agazapado en el atrapante "Monedas para viajar", donde el bajo se entrelaza con el bandoneón.

"El juego es poder tocar en 'Identidad' una introducción como una vidala y después un ritmo medio afro, con improvisaciones que no son propias del folklore", indicó.

Acompañado por Gustavo Cámara, Fernando Pugliese, Cristian Judurcha, Santiago Vázquez, Mario Gusso, Abel Rogantini, Walter Castro, Torres ofrece un disco integrado por 12 composiciones propias de gran nivel.

"Constructor de almas", el tema que le da nombre al disco fue compuesto en agradecimiento al luthier que construyó el bajo de 6 cuerdas con el que Torres toca desde 1987.

El próximo 6 de enero a las 21:30, Torres y su grupo se presentarán en La Revuelta, ubicada en Alvarez Thomas 1368. Poco más de un mes más tarde, el 19 de febrero se presentará en el teatro El Globo, en el marco de un ciclo que reunirá a músicos como Christian Basso y Pequeños Reincidentes.